
La infiltración articular es un procedimiento de Reumatología que aplica medicamentos directamente dentro de la articulación para controlar dolor e inflamación. Suele emplear anestésico y fármacos antiinflamatorios o moduladores, que actúan de forma localizada para reducir síntomas y facilitar la rehabilitación. Se indica en artritis inflamatorias, osteoartritis, tendinopatías periarticulares y sinovitis persistente. Al actuar en el sitio del problema, puede brindar alivio rápido, mejorar el rango de movimiento y disminuir el uso de analgésicos sistémicos.
Ofrece beneficios clínicos relevantes: control rápido del dolor, reducción del derrame y la rigidez, y recuperación funcional que apoya la fisioterapia. El efecto local minimiza exposición sistémica, favoreciendo seguridad en pacientes seleccionados. Además, permite periodos de menor inflamación para que el cartílago y los tejidos periarticulares trabajen sin sobrecarga. Combinada con ejercicio guiado, control de peso y educación del paciente, contribuye a retomar actividades y mejorar la calidad de vida con objetivos realistas y medibles.
Se recomienda cuando el dolor e inflamación persisten pese a medidas conservadoras, cuando hay brotes inflamatorios que limitan la función o para facilitar programas de rehabilitación. Es útil en rodilla, hombro, cadera, tobillo y articulaciones pequeñas seleccionadas. Antes de indicar el procedimiento se descartan contraindicaciones como infección activa, alergias a los fármacos o alteraciones importantes de la coagulación. La decisión es individualizada, equilibrando beneficios esperados, frecuencia adecuada y metas terapéuticas del paciente.
Se efectúa con asepsia rigurosa y, según el caso, con guía clínica o ecográfica para mayor precisión. Tras limpiar la piel, se infiltra con aguja fina la mezcla indicada; la sensación es breve y se tolera con anestesia local. Después, se recomienda reposo relativo, hielo por intervalos y vigilancia de enrojecimiento, dolor inusual o fiebre. La frecuencia de aplicación depende del diagnóstico y respuesta clínica. El seguimiento permite ajustar el plan integral, que incluye ejercicio, control de peso y educación articular.
- ¿Duele el procedimiento?
Se suele causar molestia breve al introducir la aguja y al depositar el medicamento; se reduce usando anestesia local y técnica cuidadosa.
- ¿Cuánto tarda en hacer efecto?
El inicio de efecto puede sentirse en horas o pocos días, dependiendo del medicamento utilizado y del grado de inflamación.
- ¿Qué riesgos existen?
De bajo riesgo con higiene rigurosa y material estéril. Eventos comunes: dolor transitorio, moretón o irritación cutánea. La infección es rara.
- ¿Cada cuánto se puede recibir?
Depende del diagnóstico, respuesta clínica y fármacos empleados. Se busca la menor frecuencia efectiva.
- ¿Puedo hacer ejercicio tras el procedimiento?
Se aconseja reposo relativo el día del procedimiento y retomar actividad gradual según indicación.
- ¿Se combina con otros tratamientos?
Se integra con fármacos sistémicos, fisioterapia, educación y cambios de estilo de vida según criterio del especialista.
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